Alonso de Orozco nació el 17 de octubre de 1500 en Oropesa, provincia de Toledo (España), donde su padre era gobernador del castillo local, donde se encuentra actualmente las instalaciones del Parador de Oropesa.
Suelos de barro cocido en la rehabilitación de la casa museo de San Alonso de Orozco
La Hermandad de San Alonso de Orozco, con el apoyo del Gobierno de Castilla-La Mancha, lleva más de 30 años rehabilitando la casa natal en Oropesa donde nació San Alonso de Orozco, que fue beatificado por León XIII el 15 de enero de 1882 y canonizado en 2002 por el Beato Juan Pablo II.
En su primera planta podemos encontrar la capilla, una sala de estar y una segunda dependencia donde se encuentran objetos y reliquias del santo, que junto al vestíbulo forman parte de la casa museo ya totalmente rehabilitada. En segunda planta, se podrá acceder a una sala donde se irán mostrando al público el resto de reliquias y efectos personales del santo.
Para la rehabilitación del edificio, se contó con las empresas de la comarca, como Cerámica Oropesa, cuya fabrica de suelos de barro cocido artesanal también se encuentra es esta localidad.
Estar conectados con la naturaleza supone crear ambientes cálidos, sencillos y sobre todo que transmitan paz y tranquilidad, algo muy importante hoy en día si tenemos en cuenta nuestro ritmo de vida actual. Por ello, últimamente la decoración apuesta mucho por un diseño de interiores más natural, introduciendo elementos naturales que nos permitan mantener una conexión continua con el aire libre. El estilo rústico se caracteriza además por ser acogedor, casual y confortable.
El poder de lo natural
Es una tendencia en alza, un buen mármol, madera, baldosas de barro cocido…La combinación de texturas y formatos harán que tu casa tenga una belleza atemporal, consiguiendo un espacio ligero y armónico. Crearás espacios únicos para ser vividos y cálidos que aportan sensación de bienestar.
En el diseño de interiores moderno, el barro cocido es un material muy valorado. Con él se pueden crear ambientes que dan mucha personalidad y un aire muy natural para muchos pisos urbanos, y otros menos urbanos.
Las baldosas de barro cocido de fabricación artesanal, como las de Cerámica Oropesa, presentan acabados lisos y son piezas únicas, ninguna es igual. Estos suelos de barro son hechos a mano, cocidos en horno árabe con leña natural, fabricados al más puro estilo tradicional con barro natural (sin mezclas), agua y fuego. Este carácter artesanal le convierte en un material distinguido y requerido por muchos espacios; y no solo por ser resistente y de alta calidad, sino además bello e idóneo para cualquier estilo de decoración.
La apariencia de los suelos de barro cocido, puede variar, ya que existen una gran diversidad de formatos y tamaños, donde además sus superficies nunca son totalmente idénticas, pues el calor del horno les aporta variaciones cromáticas.
Y también acompañado
Además se puede combinar las baldosas de barro cocido con otro material, como el mármol envejecido. Un bonito mosaico con piezas de distintos materiales que les hacen todavía más especiales.
El mármol travertino es una piedra caliza de colores claros, como el beige y blanco con una particular textura porosa, debido en parte a las burbujas de gas que quedan atrapadas entre las capas de piedra creando huecos esféricos.
A la hora de decorar espacios, esta combinación de barro y piedras naturales da mucho juego, sus principales ventajas son la resistencia, durabilidad, la personalidad y elegancia que ofrece y la fácil limpieza que tiene.
Otra opción muy solicitada, es la combinación con cerámica esmaltada con un doble proceso de fabricación y de amplia gama de colores personalizados según las necesidades decorativas del cliente.
¿Sabías qué?
El barro cocido se considera un material natural sin sustancias nocivas. ¿Y que filtra los malos olores? Como todos los materiales naturales, cuantos más uses menos posibilidades de generar alergias y más saludable resultará un ambiente para aquellos que las padecen. Al ser un material ecológico, el barro, que también tiene un reducido coste energético, es bastante usado en proyectos de arquitectura sostenible.
Nuestras opciones de acabados y formatos están pensados y preparados para adaptarse a todo tipo de superficies y espacios, tanto exteriores como interiores. Los ladrillos y baldosas de barro de Cerámica Oropesa ahora acaban en los restaurantes y cafeterías de moda de toda España, además de en apartamentos o villas de lujo en el campo o la costa.
Si dispones de una casa de campo o chalet como segunda vivienda, te damos ideas de como decorar una cocina rústica. Las cocinas de estilo rústico son perfectas para los amantes de hogares cálidos y los materiales naturales.
Un ‘must’ para decorar una cocina rústica
Pasen y vean. Puede que te enfrentes a una reforma integral o solo quieras renovar el suelo. ¡Se notará toda la decoración actualizada! Para ello, nada mejor que los suelos de cerámica de barro cocido, es un material resistente, duradero y versátil.
Dependiendo de las dimensiones de la cocina, te recomendamos utilizar baldosas de barro cocido de dimensiones de 20×20 si esta fuera pequeña. Para mayores dimensiones, no lo dudes, usa baldosas de 30×30, te ayudará a provocar la sensación de una cocina más espaciosa.
También, si eres más purista y quieres además diseño, combina diferentes tamaños y formas de baldosas de barro, por ejemplo, nuestro modelo Oropesa se presenta en tres formas diferentes: cuadradas, ángulos y estrellas. Estas últimas, también pueden se pueden cambiar las de barro cocido por estrellas mármol travertino envejecido también comercializado por Cerámica Oropesa.
Enriquecerla con unas vigas vistas
Las vigas vistas de madera han sido siempre uno de los sellos de identidad de las cocinas de estilo rústico. Valora las posibilidades, si la altura de tus techos te lo permite, que te da este tipo de arquitectura y no la descartes, si lo que quieres es darle un aire más rústico a tu cocina. Aunque pueda parecer que los antiguos y elegantes techos realizados con madera son poco asequibles, lo cierto es que hoy en día existen multitud de opciones con las que obtener el mismo resultado. Una de ellas son las vigas artificiales, que se han convertido en un elemento estructural y decorativo cada vez más demandado.
Estantes abiertos
Poner elementos de la vajilla, más si esta es clásica, en estantes abiertos u otros elementos antiguos modo decorativo, sobre todo de bronce, relazará más aún lo rústico.
Otra buena idea es colgar ollas, sartenes y coladores del techo, mediante un sistema con barras: conseguirás un estilo rústico e industrial… además de liberar espacio de los armarios. Si tienes una cocina con isla, el lugar perfecto para colocarlos será sobre ella.
La encimera de la cocina: de madera o de barro cocido
Desde luego, una encimera de madera dará un aspecto agradable y cálido a cualquier cocina de estilo rústico. Si te decides por este material, recuerda que necesita cuidados extra y deberás engrasarla y lijarla con frecuencia para evitar marcas de agua y otros pequeños desperfectos. En cualquier caso, el paso del tiempo transforma este tipo de materiales en elementos únicos con una historia que contar.
Pero si no quieres complicarte la vida, usa en la isla de la cocina un recubrimiento de baldosas de barro a modo de encimera y a juego con tu nuevo pavimento de barro. Protégela de la humedad con nuestros productos de mantenimiento.
Electrodomesticos retro
Cualquier electrodoméstico o pieza funcional y decorativa inspirada en el diseño de los años cincuenta que tiene una larga lista de admiradores. Si ya recuperas la cocina de carbón de la abuela, ¡el no va más! En muchos establecimientos podrás encontrar este tipo de electrodoméstico con aires de tiempos pasados pero con capacidades modernas como las cocinas vitrocerámicas o de inducción de nuestros días.
Las baldosas de barro o rústicas son sin duda una artesanía a la vanguardia del diseño. Usadas desde los tiempos del paso de los árabes por España, volvió a ser popular en los años 60’s y ahora, está regresando para crear diseños únicos en interiores y exteriores de las construcciones. Este tipo de pavimentos de barro crean una arquitectura contemporánea con diseños únicos.
Baldosas de barro cocido: fabricadas una por una por artesanos
Las baldosas de barro cocido, también conocidas como de terracota o rústicas, son revestimientos producidos de forma totalmente artesanal, con materia prima a base de barro, principalmente arcillas procedentes de la comarca, en concreto, de la zona de Puente del Arzobispo. Es una opción versátil que no sólo puede utilizarse en áreas públicas, como edificios públicos o instituciones privadas, sino que también puede aplicarse en revestimientos interiores, incluyendo pisos, muros y muebles. Su versatilidad se debe a que son altamente personalizables, desde sus tonalidades y patrones hasta su geometría y sus dimensiones.
Las baldosas de barro cocido son totalmente artesanales, y son fabricadas una por una por artesanos que perpetúan una técnica meticulosa que va desde la preparación del barro hasta el secado y horneado final de los productos, con todo el cuidado necesario para que puedan entregarse con las condiciones necesarias que aseguren la calidad que distingue a Cerámica Oropesa.
Sus ventajas y caracteristicas
Una característica es su versatilidad, ya que las baldosas rusticas pueden funcionar como revestimiento de pisos, paredes o incluso muebles, tanto en exteriores como en interiores, o en lugares públicos o privados.
Es un revestimiento que presenta una alta resistencia al impacto. La posibilidad de generar distintos patrones, permitiendo personalizar los espacios y generar composiciones con otros materiales. Como son piezas exclusivas, también es posible personalizar sus tonalidades, los que pueden permanecer intactos durante años si se impermeabilizan adecuadamente. La exclusividad del mismo diseño, dependiendo de el proceso de fabricación, producirá un efecto geométrico completamente diferente y único. Un detalle importante sobre esta característica es que las baldosas de barro cocido siempre presentarán algunas imperfecciones menores y variaciones de tonos, que las define por su propia singularidad.
Para su mantenimiento, se recomienda aplicar cera líquida incolora con una escobilla de goma cada 15 días o cuando comiencen a perder brillo. En su limpieza diaria, se recomienda usar agua y jabón suave. La cera conserva su condición hidrófuga una vez tratada, así que es importante aplicarla regularmente.
Muchas veces cuando hablamos de baldosas de barro cocido se tiende a confundir con otros tipo de baldosas, normalmente confeccionadas a partir de cemento, e incluso con otros tipos de materiales, que imitan la rusticidad de las baldosas de barro.
La auténtica baldosa de barro cocido son las que en su proceso de fabricación se utiliza solo barro. Es decir, es arcilla mezclada con polvo y otros elementos del propio suelo de donde se extrae, y mediante moldes que las dan forma, se trabajan artesanalmente a mano, dejándolas secar antes de pasar por el horno árabe a más de 1200ºC, que las confiere su dureza cerámica. Su color característico, de variadas tonalidades, las dota de esencia mediterránea y rústica.
Las baldosas hidráulicas no están hechas de barro
Las baldosas hidráulicas de cemento son las más tradicionales. Un tipo de baldosa que no requiere cocción sino que se consolidaba mediante prensas. Poseen similares características de grosor, de entre 2 y 2,5 cm, con las baldosas de barro cocido.
Se fabrican con una base de cemento y una mezcla de agua, polvo de mármol blanco, arena y varios pigmentos para color a la mezcla. Esta capa es de unos 5 mm. a la que se le añaden dos más de cemento y arena antes de pasar por la prensa hidráulica. Después, se dejan secar durante un mes, tras rociarlas para que el cemento quede perfectamente endurecido debido al proceso químico iniciado gracias al agua.
Y por último, las baldosas hidráulicas de cerámica, las más recientes y baratas. El grosor de las piezas es menor que el de una baldosa hidráulica original de cemento. A diferencia de las cemento necesitan de cocción, y su capa superior es vitrificada.
Un poco de historia sobre la cerámica de barro
Las baldosas de barro cocido más antiguas datan de la Babilonia del siglo IX a. C. Haciendo abstracción de lo que pudo ofrecer en este campo el Lejano Oriente y siguiendo las grandes culturas occidentales, hay que mencionar la gran industria romana de baldosas de terracota, técnica y uso que quedaron en estado latente hasta que los árabes los reintrodujeron en la península ibérica. Los imperativos de austeridad del Corán estimularían la creación de deslumbrantes diseños geométricos en los suelos y las paredes de los palacios reales y las mezquitas de Al-Ándalus.
Cerámica Oropesa desde hace casi medio siglo mantiene esta tradición artesanal heredada desde estos tiempos. Todo un referente nacional en el sector de la producción de suelos cerámicos rústicos.
Toledo, a través de los núcleos de población de Puente del Arzobispo y Talavera de la Reina, tierras de tradición alfarera, ostenta el merecido galardón de provincia de la cerámica de barro.
Pero también, gracias a la localidad de Oropesa que se distingue por su cerámica de barro cocido para la construcción, y que se sigue elaborando de la misma forma que hace más de dos milenios lo hacían los árabes. Una tradición artesana arraigada desde hace años, donde “la forma de elaborarlo y la materia prima es la misma que entonces. Tan solo se ha mecanizado el molido del barro y su amasado: antes se hacía a mano y ahora con amasadoras industriales” como nos comenta Francisco Manuel Nava, Director General de Cerámica Oropesa, el protagonista de nuestra entrevista.
Con el barro extraído de las orillas del río que cruza Puente del Arzobispo, esta fábrica establecida a mediados de los 70 a las afueras de esta localidad toledana, sigue elaborando estas piezas irrepetibles de pavimentos rústicos y ladrillos. “Es totalmente hecho a mano, como antiguamente, según los métodos tradicionales, por lo que ninguna pieza es idéntica a la otra. A los clientes les gustan las irregularidades, porque es lo que las convierte en piezas únicas”, confirma Francisco Manuel, o Fran como él prefiere que se le llame, mientras nos invita a observar en vivo cómo es el proceso.
El secado de las piezas
En mitad de un enorme espacio abierto en el interior de la nave de la fábrica, permanecen las baldosas y los ladrillos expuestos al aire, controlando continuamente el grado de humedad durante su largo proceso de secado, uno de los más importantes de su elaboración, antes de pasar al horno para su cocción.
“Hemos optimizado estos tiempos para evitar el uso en exceso del horno, alargando su proceso de secado al aire libre, un método más acorde con el medio ambiente” comenta Fran, que continua diciéndonos durante su narración del proceso de fabricación de sus productos de barro cocido “durante unos días están secándose sobre unas planchas de madera en unas estanterías especiales, tapándolas con plástico para regular el secado: si se seca demasiado deprisa se rajan, si las da el sol se rajan, si las da el aire se también se rajan. Después, se raspan para eliminar las irregularidades de las orillas y se sitúan en espiga (en vertical) para que el proceso de secado concluya de forma uniforme; otros diez días más o menos según la estación del año y el grado de secado“.
Mientras tanto, Antonio Robledo, curtido empleado que trabaja en la fábrica desde sus inicios, recoge con sus manos un buen montón de arcilla y lo deposita sobre el molde de madera para así darle forma a la pieza, retirando con destreza el sobrante que excede la capacidad del mismo.
A mano y en cuclillas sobre el suelo -“es un trabajo duro y especializado y hay que elaborarlo sobre el suelo, por eso mucha gente no está dispuesta a trabajar aquí“, confiesa Fran-, se va cubriendo cada hueco y esquina de los moldes. Después, con una madera a modo de nivel, se retira con destreza el sobrante que excede la capacidad del mismo para dejar la superficie lisa, y, con un poco de agua, se aporta el alisado fino y definitivo.
El proceso de cocción de la cerámica de barro cocido
Una vez secos, falta la cocción, “lo que aporta la textura, el color (con distintas tonalidades al ser un horno árabe), la dureza y la resistencia al producto final” añade Fran. “Los hornos deberán alcanzar una temperatura de entre 1.150ºC a 1.200ºC. Si te pasas de fuego, se deshacen; pero si no llegas, no están bien cocidas. Y si no aciertas, ya lo puedes tirar“, afirma Francisco Manuel. Aunque lo cierto es que nada se tira en esta industria artesana y ecosostenible. Las piezas que se rompen antes de cocerse vuelven humedecerse y a comenzar el proceso desde cero, reciclándose para producir nuevas piezas.
La cocción, cuyo proceso dura otra semana -el enfriamiento debe ser paulatino para evitar que se estropee la cerámica y consume una quinta semana-, se produce alimentando el horno con biomasa, normalmente procedente de podas forestales o podas controladas para calentar el horno, mayormente pino, por que se necesita que dé bastante llama para que suba el fuego hasta arriba, intentando ser lo más respetuosos posible con el medio ambiente.
Desde la restauración del patrimonio histórico hasta la casa solariega más moderna
Cuando en una restauración de un bien patrimonial español necesitan una pieza específica de cerámica artesana, saben que en Cerámica Oropesa se puede elaborar. Para cumplir con las necesidades de la restauración, las piezas se fabrican a medida.
Entre los edificios históricos que llevan la firma de Cerámica Oropesa, destacan el salón de plenos del Excmo. Ayuntamiento de Ocaña, Ayuntamiento de Montemolín en Badajoz para la restauración de un anfiteatro, Parroquia de Santiago el Mayor en Zaragoza, varios Paradores Nacionales de Turismo, incluido el de Oropesa, y como edificios y lugares de obra nueva. por ejemplo, una urbanización en en el municipoio de Arona -Tenerife-, diversos cortijos en la provincia de Sevilla, etc., en una interminable lista.
El suelo de barro cocido es un pavimento 100% ecológico, de gran eficiencia energética y duradero, en nuestro caso de elaboración artesanal. Conjuga perfectamente en los ambientes de interiores de diseño modernista, y no solo en el rústico como hasta ahora se le había catalogado.
Actualmente, muchos propietarios de casas solariegas contactan con ellos, o bien para una restauración parcial del suelo existente -o la recuperación de suelos en mal estado-, o bien por elegir este tipo de productos para la decoración interior o exterior de sus porches o terrazas. También son muchos los negocios destinados al público, como cafeterías, restaurantes, etc. que demandan sus productos artesanos de barro cocido, ya sea como pavimento como revestimiento de paredes.
Para finalizar, Francisco Manuel nos cuenta el secreto de su éxito: “Nuestra mayor publicidad es el boca a boca de nuestros clientes y sus buenos comentarios entre unos y otros respecto a nuestra empresa y sus productos“.
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