El suelo de barro cocido manual que no ha recibido tratamiento empiezan a perder su brillo natural con el paso del tiempo y destacan por un color blanquecino, consecuencia de los sedimentos de cal que contiene el agua con la que se limpian.
La manera de cuidar un suelo de barro cocido natural o terracota consiste en aplicar sobre él, de forma periódica, alguna sustancia protectora. Esta lo debe impermeabilizar.
La costumbre de utilizar aceite de linaza, extendida hasta la actualidad, se considera ya algo anticuada. Su aplicación es como “manchar ahora, para que no se manche después”.
Por eso, en Cerámica Oropesa© os recomendamos usar productos protectores para el suelo de barro cocido natural, que por lo general, se venden listos para usar. Se deben aplicar con una brocha grande sobre el suelo limpio y seco. En interiores, hay que ventilar bien el local para garantizar que la humedad sea la mínima posible. El rendimiento dependerá del grado de absorción del suelo y del grosor de la capa que se realice, pero en general, con un litro se puede cubrir una superficie de entre 5 y 10 metros cuadrados.
Cerámica Oropesa© recomienda el uso de productos nuestra propia marca, productos basados en nuestra experiencia de más de cuarenta años trabajando el barro cocido.
También podéis solicitarnos al hacer el pedido un pretratamiento impermeabilizante para un mejor mantenimiento de los suelos desde su colocación.
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Tener los suelos de barro cocido natural impecables es una tarea que, aunque nos llevará algo de tiempo, merece la pena realizar periódicamente, ya que los resultados, como puede verse en este pequeño tutorial de mantenimiento, son muy buenos.
Paso a paso
Paso 1
Con una mezcla de agua templada con jabón neutro limpiamos nuestro suelo de barro Cocido. Dejamos secar unos minutos, pues como sabéis, este tipo de suelo es muy resistente pero poroso. En el caso que sea limpieza de obra, no vendrá nada mal usar un cepillo de raíces para arrancar los posibles restos de mortero de colocación. También, para aquellos que quieran algo más contundente, os recomendamos nuestro LIMPIADOR DESINCRUSTANTE para la limpieza de suelos, que está especialmente recomendado para suelos de barro cocido, gres, suelos cerámicos, piedras, etc. Es ideal para limpiar restos de fin de obra como salitres, mortero, cemento, eflorescencias y velos blancos producidos por la cal. Se emplea diluyendo con 1 a 5 partes de agua según el grado de suciedad, dejándolo actuar unos pocos segundos, frotar con un estropajo o cepillo de raíces aclarando con abundante agua.
Paso 2
A continuación, y para proteger las baldosas de manchas y humedades, aplicamos con una paletina un producto incoloro y protector como nuestro TAPAPOROS EFECTO NATURAL, que impermeabiliza en profundidad los materiales porosos, a la vez que mantiene su aspecto original.
Paso 3
Con el suelo ya limpio y protegido, empezaremos a darle un acabado brillante. Para ello, extenderemos con una paletina una capa uniforme de cera líquida, como nuestra CERA ANTIMANCHAS, un producto especial para el acabado de suelo de barro cocido o terracota en interior. Actúa realzando la tonalidad a la vez que le confiere un alto nivel de protección ante todo tipo de manchas. De alta resistencia al desgaste, se aplica directamente sobre las piezas ya tratadas. Aplicando una mano, el acabado es mate y con una segunda mano es mate satinado
Paso 4
Una vez seco el producto, si somos perfeccionistas, pulimos ligeramente el suelo con una lijadora excéntrica a la que, previamente, le habremos colocado una caperuza de lana de oveja. De esta forma, abrillantaremos la superficie y le daremos el toque final para que se mantenga en perfectas condiciones durante una buena temporada.

